Biografía
Hna. Slava Vedrina
Nació el 24 de septiembre de 1910 en
un pueblo de Croacia, llamado Podgorje. Le dieron
el nombre de María, hija de Don José
Vedrina y Doña Rosa Habazin de Vedrina.
Al día siguiente recibió las aguas
bautismales.
Cursó los estudios primarios en la Escuela
de las Hermanas Vicentinas de Zagreb, en la
ciudad de María Bistrica.
Al terminar sus estudios
primarios, María dijo a su padre que
quería ir al convento de Zagreb para
ser religiosa, pero el papá no estuvo
de acuerdo con la idea. A pesar de la negativa,
María siguió insistiendo, hasta
que decidió enfrentarlo con una frase
muy dura: “Si no me dejas ir al convento,
no tendrás paz en tu tumba”. Don
José, comprendió que su niña
no dejaría de insistir y fue él
mismo quien un domingo 28 de agosto de 1923
la llevó a Zagreb, al convento de las
Hermanas Vicentinas.
María quedó
feliz en el aspirantado, siguió estudiando
hasta que se recibió de maestra parvularia.
El 15 de agosto de 1928, vistió por primera
vez el hábito religioso, llevando el
nombre de María Slava, que significa
María Gloria.
El 10 de diciembre de 1934, la Hna. María
Slava y otras nueve hermanas emprendieron el
viaje como misioneras rumbo a la Argentina,
y más específicamente al barrio
de Dock Sud.
La Hna. Slava empezó a estudiar el español
y al mismo tiempo se ocupaba de cuidar a los
niños cuyas madres trabajaban. Durante
siete años trabajó de esta manera
en la casa de Dock Sud, un suburbio marginal
de la ciudad de Avellaneda.
El 12 de febrero de 1948, la Hna. Slava, fue
trasladada al Paraguay, específicamente
a la ciudad de San Ignacio – Misiones.
Allí trabajó como maestra en dos
turnos (mañana y tarde) y los sábados
se ocupaba de la limpieza y arreglo de la Iglesia
parroquial.
El 8 de febrero del año 1954 fue trasladada
a la ciudad de Asunción, donde daba clases
de Pre-escolar por la mañana y de primer
grado por la tarde.
En el Pre-escolar del Colegio Inmaculado Corazón
de María continuó hasta el año
1983. Así que por sus manos pasaron muchísimas
generaciones y no es raro que las abuelitas
de los actuales alumnos y alumnas del colegio
digan que la Hermana Slava fue su maestra parvularia.
Precisamente uno de sus alumnitos de aquella
época, el Doctor Ríos a quien
ella llamaba Albertito, fue quien la atendió
hasta sus últimos días. |